''La vie d’Adèle'' está basado en el cómic ''Blue is the warmest color''. Es la
historia de una joven llamada Adele, la escena empieza con la protagonista
saliendo de casa rumbo a la escuela, corre hasta alcanzar el bus, se sienta, se
acomoda el cabello despeinado y se queda dormida en el asiento. Podemos decir
con esta primera escena que Adele es una persona despreocupada y relajada. En el salón, una compañera lee “Soy mujer y cuento una
historia”. De esto se trata la película? Tan solo de una mujer que cuenta la
historia sobre su iniciación lésbica?
Pues verán, esta película nos traslada y nos encamina al
descubrimiento y a la revelación sexual. Les comento, he visto muchas películas
gays y cada una cuenta una historia distinta, ya sea de dos hombres enamorados
o dos mujeres enamoradas, algunos clichés y otras un poco más auténticas. El
merecimiento de esta película no son las escenas explicitas de sexo, sino la
forma en cómo se aproxima a las mentes de las mujeres que pasan por una
situación así. Se muestra la naturalidad y la sinceridad con la que dos mujeres
se aman a pesar de los conflictos que pueden existir en la relación.
Podemos tener una idea de la personalidad de Adele por su
manera de mirar tan tímida, avergonzada, sutil y a la vez ansiosa; su manera de
dormir rígida y boca abajo, su manera de comer muy insaciable, hambrienta,
devoradora e insatisfecha ó el simple gesto de arreglarse el cabello le da un
semblante lindo y delicado.
Adele es una joven que está en proceso de auto conocerse,
una joven que vive en una rutina de todos los días (levantarse, cambiarse,
tratar de alcanzar el bus, llegar tarde como de costumbre, esperar la hora de
almuerzo para satisfacer su apetito insaciable y al final de la noche dormir,
sin emoción alguna). Al parecer algo le falta, algo que no posee, algo que está
en camino, está a la espera de algo que mueva y sacuda su mundo, algo que puede
ser sensacional, inofensivo y a la vez devastador ... algo desconocido al fin y
al cabo, porque a veces no sabemos qué necesitamos hasta que lo encontramos. No
crees?
Una escena significativa y transcendental, Adele se cruza
con Emma por primera vez en la calle, la observa, inhala, emite un jadeo, y por
unos segundos se olvida de respirar dejando al descubierto esa mirada avergonzada
y tímida que tanto la caracteriza. Vuelve a casa después de clases, se aproxima
a su cama y se tiende en ella, empieza a sentir un repentino anhelo, deseo y
aflicción a la vez, esto se ve reflejado en un sueño bestial y feroz en el que
llora al masturbarse pensando en esa indescifrable mujer de cabello azul. De la
misma forma llora cuando se da cuenta que el sexo con un hombre no está a la
altura de ese nuevo sentimiento naciente.
Es curioso no? Como una fuerza puede ser tan potente y
darnos ese empuje que nos obliga a admitir que alguien llegara a
complementarnos y a la vez va a producir un vacio. Vivimos nuestra existencia
como un puzzle, lo queramos o no, con alguna pieza faltante.
Emma: ¿Por qué estás aquí tan sola?
Adèle: No lo sé. Vine aquí por casualidad.
Emma: Mmm, por casualidad. Ok. Tu tipo es muy raro aquí.
Adèle: ¿Cuál es mi tipo?
Emma: Tu tipo… No lo sé, menor de edad, pasando el rato en
los bares por la noche.
Adèle: ¿Cómo sabes que soy menor de edad?
Emma: Yo sólo puedo decirlo. O si no… una chica heterosexual
que es un poco curiosa.
Adèle: Como dije, vine aquí por casualidad.
Emma: No existe tal cosa como la casualidad, sabes?
Adèle: ¿Eso piensas?
Emma: (Asiente)
La manera en la que Adele y Emma se besan, la manera en la
que hacen el amor, se observan la una a la otra con una voz temblorosa, cálida
y ansiosa. El sentir que posees a alguien, las ansias de besar sus labios y el
deseo físico que me transmite esta película es indescriptible.
Ellas viven un torbellino pasional a pesar de algunas
diferencias en sus personalidades. Adele, una joven enamorada, primeriza e
inexperta emocionalmente, inicia este largo camino de autoconocimiento y
evolución en el que descubre su amor por los niños y su vocación por la
enseñanza. Por otro lado tenemos a Emma, una mujer liberal, madura
emocionalmente, que se conoce a la perfección y sabe cuáles son sus límites, con
una vida enteramente armada y que no va a padecer la tristeza y el sufrimiento
como lo haría un aprendiz.
Además encontramos diferencias sociales y culturales en sus
respectivas familias, los padres de Emma son elegantes, les gusta apreciar
obras de arte mientras cenan ostras; los de Adele comen espaguettis mientras
ven televisión sin emitir palabra alguna y en completo silencio. Me atrevo a pensar que en algún momento Adele llego a sentir
que no era suficiente y en ciertas ocasiones intimidada al ver el presuntuoso
círculo de amistades de Emma y en el mundo en el que vivía, pero de cierta
forma se sentía completa a su lado.
Adele: No miento.
Emma: Entonces, ¿por qué lloras?
Adele: No lloro.
Una historia de amor, autoconocimiento, evolución,
vivencias, desamor, y la ruptura de dos
personas enamoradas que deja algo muy claro ''para ser uno hay que serlo sin un
otro''.
Adele: “Te extraño. Extraño no tocarnos. Extraño no vernos,
no respirar la una sobre la otra. Te quiero. Todo el tiempo. A nadie más”
Emma: ''Ya no te amo, pero siempre tendré una ternura
infinita hacia ti''
Tal vez eso lo hace enloquecedor, conocer a alguien que
transforme tu vida ya sea para bien o para mal, ese primer trayecto en el que
quieres besar, tocar, sentir; pero también es estremecedor no tener nada de
eso. Pienso que todo se resume en la valentía, ser valiente para perderse en
esa persona y valiente para perderla y vivir con eso.
Adele ya no es la misma persona, descubrirá lo que es ser
adulta. Un descubrimiento que se ve marcado por el color azul, un balance
interior desde el primer encuentro hasta encontrarse a sí misma. Para Adele el
azul es sinónimo de Emma, un color que va a llevar no sólo en la ropa, en la
piel también como una luz o una alarma que se prende sin aviso alguno. Ella ya no es la joven despreocupada y despeinada que
conocimos, sino la que se toma unos minutos para arreglarse y verse frente a un
espejo pudiendo reconocerse a sí misma. Adèle es Adèle sin Emma.
Una historia de amor sutil, valiente, honesta y genuina. Uno
de los mejores films que he visto, sin lugar a dudas la recomiendo, y
definitivamente entra a mi lista de lo mejor del año.






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