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domingo, 16 de marzo de 2014

''La Vida de Adele''


''La vie d’Adèle'' está basado en el cómic ''Blue is the warmest color''. Es la historia de una joven llamada Adele, la escena empieza con la protagonista saliendo de casa rumbo a la escuela, corre hasta alcanzar el bus, se sienta, se acomoda el cabello despeinado y se queda dormida en el asiento. Podemos decir con esta primera escena que Adele es una persona despreocupada y relajada. En el salón, una compañera lee “Soy mujer y cuento una historia”. De esto se trata la película? Tan solo de una mujer que cuenta la historia sobre su iniciación lésbica?

Pues verán, esta película nos traslada y nos encamina al descubrimiento y a la revelación sexual. Les comento, he visto muchas películas gays y cada una cuenta una historia distinta, ya sea de dos hombres enamorados o dos mujeres enamoradas, algunos clichés y otras un poco más auténticas. El merecimiento de esta película no son las escenas explicitas de sexo, sino la forma en cómo se aproxima a las mentes de las mujeres que pasan por una situación así. Se muestra la naturalidad y la sinceridad con la que dos mujeres se aman a pesar de los conflictos que pueden existir en la relación.

Podemos tener una idea de la personalidad de Adele por su manera de mirar tan tímida, avergonzada, sutil y a la vez ansiosa; su manera de dormir rígida y boca abajo, su manera de comer muy insaciable, hambrienta, devoradora e insatisfecha ó el simple gesto de arreglarse el cabello le da un semblante lindo y delicado.

Adele es una joven que está en proceso de auto conocerse, una joven que vive en una rutina de todos los días (levantarse, cambiarse, tratar de alcanzar el bus, llegar tarde como de costumbre, esperar la hora de almuerzo para satisfacer su apetito insaciable y al final de la noche dormir, sin emoción alguna). Al parecer algo le falta, algo que no posee, algo que está en camino, está a la espera de algo que mueva y sacuda su mundo, algo que puede ser sensacional, inofensivo y a la vez devastador ... algo desconocido al fin y al cabo, porque a veces no sabemos qué necesitamos hasta que lo encontramos. No crees?

Una escena significativa y transcendental, Adele se cruza con Emma por primera vez en la calle, la observa, inhala, emite un jadeo, y por unos segundos se olvida de respirar dejando al descubierto esa mirada avergonzada y tímida que tanto la caracteriza. Vuelve a casa después de clases, se aproxima a su cama y se tiende en ella, empieza a sentir un repentino anhelo, deseo y aflicción a la vez, esto se ve reflejado en un sueño bestial y feroz en el que llora al masturbarse pensando en esa indescifrable mujer de cabello azul. De la misma forma llora cuando se da cuenta que el sexo con un hombre no está a la altura de ese nuevo sentimiento naciente.


Es curioso no? Como una fuerza puede ser tan potente y darnos ese empuje que nos obliga a admitir que alguien llegara a complementarnos y a la vez va a producir un vacio. Vivimos nuestra existencia como un puzzle, lo queramos o no, con alguna pieza faltante.

Emma: ¿Por qué estás aquí tan sola?
Adèle: No lo sé. Vine aquí por casualidad.
Emma: Mmm, por casualidad. Ok. Tu tipo es muy raro aquí.
Adèle: ¿Cuál es mi tipo?
Emma: Tu tipo… No lo sé, menor de edad, pasando el rato en los bares por la noche.
Adèle: ¿Cómo sabes que soy menor de edad?
Emma: Yo sólo puedo decirlo. O si no… una chica heterosexual que es un poco curiosa.
Adèle: Como dije, vine aquí por casualidad.
Emma: No existe tal cosa como la casualidad, sabes?
Adèle: ¿Eso piensas?
Emma: (Asiente)



La manera en la que Adele y Emma se besan, la manera en la que hacen el amor, se observan la una a la otra con una voz temblorosa, cálida y ansiosa. El sentir que posees a alguien, las ansias de besar sus labios y el deseo físico que me transmite esta película es indescriptible.

Ellas viven un torbellino pasional a pesar de algunas diferencias en sus personalidades. Adele, una joven enamorada, primeriza e inexperta emocionalmente, inicia este largo camino de autoconocimiento y evolución en el que descubre su amor por los niños y su vocación por la enseñanza. Por otro lado tenemos a Emma, una mujer liberal, madura emocionalmente, que se conoce a la perfección y sabe cuáles son sus límites, con una vida enteramente armada y que no va a padecer la tristeza y el sufrimiento como lo haría un aprendiz.

Además encontramos diferencias sociales y culturales en sus respectivas familias, los padres de Emma son elegantes, les gusta apreciar obras de arte mientras cenan ostras; los de Adele comen espaguettis mientras ven televisión sin emitir palabra alguna y en completo silencio. Me atrevo a pensar que en algún momento Adele llego a sentir que no era suficiente y en ciertas ocasiones intimidada al ver el presuntuoso círculo de amistades de Emma y en el mundo en el que vivía, pero de cierta forma se sentía completa a su lado.


 Emma: ¿Por qué mientes?
Adele: No miento.
Emma: Entonces, ¿por qué lloras?
Adele: No lloro.

Una historia de amor, autoconocimiento, evolución, vivencias, desamor, y  la ruptura de dos personas enamoradas que deja algo muy claro ''para ser uno hay que serlo sin un otro''.

Adele: “Te extraño. Extraño no tocarnos. Extraño no vernos, no respirar la una sobre la otra. Te quiero. Todo el tiempo. A nadie más”
Emma: ''Ya no te amo, pero siempre tendré una ternura infinita hacia ti''

Tal vez eso lo hace enloquecedor, conocer a alguien que transforme tu vida ya sea para bien o para mal, ese primer trayecto en el que quieres besar, tocar, sentir; pero también es estremecedor no tener nada de eso. Pienso que todo se resume en la valentía, ser valiente para perderse en esa persona y valiente para perderla y vivir con eso.



Adele ya no es la misma persona, descubrirá lo que es ser adulta. Un descubrimiento que se ve marcado por el color azul, un balance interior desde el primer encuentro hasta encontrarse a sí misma. Para Adele el azul es sinónimo de Emma, un color que va a llevar no sólo en la ropa, en la piel también como una luz o una alarma que se prende sin aviso alguno. Ella ya no es la joven despreocupada y despeinada que conocimos, sino la que se toma unos minutos para arreglarse y verse frente a un espejo pudiendo reconocerse a sí misma. Adèle es Adèle sin Emma.

Una historia de amor sutil, valiente, honesta y genuina. Uno de los mejores films que he visto, sin lugar a dudas la recomiendo, y definitivamente entra a mi lista de lo mejor del año.




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